Un consorcio de colaboradores con representantes de todos los continentes para el estudio de la salud mental en conexión con la pandemia por coronavirus en el mundo realizó un estudio de prevalencia y carga de enfermedad por depresión y ansiedad en 204 países del mundo durante 2020 que fue publicado en The Lancet en octubre de 2021. El estudio concluyó que la depresión y la ansiedad en el mundo habían aumentado entre 25% y 30% respecto de los muy elevados niveles existentes antes de la pandemia.
Hacer click aquí para acceder al artículo Global prevalence and burden of depressive and anxiety disorders in 204 countries and territories in 2020 due to the COVID-19 pandemic, de The Lancet (disponible solo en inglés).
La depresión y la ansiedad ya se encontraban entre las 25 causas más significativas de carga de enfermedad a nivel global. Su contribución al padecimiento de las personas en el mundo se habría incrementado significativamente y, según los indicadores utilizados por los investigadores, dicho aumento habría estado ligado a las restricciones en la circulación de las personas, la tasa de contagios y la sobretasa de mortalidad atribuible al coronavirus en cada país y región.
De tal modo, algunas regiones se habrían visto más afectadas que otras: el norte de África y Medio Oriente habría registrado el mayor incremento en las tasas de depresión (37%), pasando de 3,3% a 4,6% de la población afectada con depresión. América Latina fue afectada de un modo similar al sur de Asia, con incrementos de 35% y 36% respectivamente, elevando la prevalencia de la depresión al 3,5% y 3,6%. En cambio, la región del Sudeste Asiático, Australia y Oceanía, que tenía una prevalencia de depresión más baja (1,7%) antes de la pandemia a su vez habría subido menos que el resto (11,5%) y seguiría por debajo del 2% en el año 2021. Algo similar habría pasado con la ansiedad, con incrementos del 35% en la prevalencia de ansiedad para el sur de Asia y de 32% en América Latina, elevando los registros al 4,1% y al 7,5% respectivamente.
Tanto para la depresión como para la ansiedad los mayores incrementos relativos se habrían dado en mujeres y en jóvenes, lo cual es interesante ya que la mayor mortalidad asociada al coronavirus estuvo más vinculada a personas mayores y relativamente más a los hombres que a las mujeres. Si bien el riesgo de contraer el coronavirus era similar entre hombres y mujeres, el riesgo de vida era superior en los hombres. Con significativa mayor diferencia, las personas mayores estuvieron más expuestas que las personas jóvenes. Sin embargo, los incrementos mayores en la ansiedad y la depresión se dieron en mujeres y jóvenes.
En particular, el estudio estimó que en Argentina, Chile, Bolivia, Perú y Ecuador los incrementos en los porcentajes de personas con depresión y ansiedad habrían estado entre los peores del mundo, con variaciones en todos estos países superiores al 37,8% para la depresión y a 36,4% para la ansiedad. Las cifras no pueden ser menos que preocupantes.
Los autores destacan que no debe olvidarse que ambos trastornos cuentan con estrategias de probada eficacia que permiten mitigarlos: la promoción de la salud mental (por ejemplo, hablando con otros, evitando el aislamiento social y sosteniendo hábitos saludables, como ha promovido Proyecto Suma por medio de diversas campañas desde el inicio de la pandemia), abordando los determinantes sociales (económicos, laborales, habitacionales, etc.) que habrían sido exacerbados por la pandemia, y disponiendo de acceso a intervenciones y tratamientos para quienes ya hubieran desarrollado un trastorno mental. Pese a que se sabe cómo combatirlas, la depresión y ansiedad en el mundo habrían aumentado considerablemente.
Además de este mensaje de alerta, cabe señalar la complejidad de un estudio que no cuenta con datos de calidad y lo suficientemente confiables en aquellas regiones y países en donde la investigación epidemiológica en salud mental está más rezagada. Los estimativos en dichos países se basan en encuestas online sin valor probabilístico, combinadas con otros estudios con información generalizable mediante cálculos estadísticos de alta complejidad. La precisión y la confiabilidad de estos datos habrá que contrastarlas con perentorios y pendientes estudios locales que faciliten la distribución de recursos para afrontar las múltiples secuelas de la pandemia.
Lic. Martín Agrest, coordinador del Área de Investigación de Proyecto Suma.
El 10 de octubre es el Día Nacional y Mundial de la Salud Mental. El lema propuesto por la OMS es Atención de salud mental para todos: hagámosla realidad.
Proyecto Suma invita a tomar conciencia acerca de la importancia de los cuidados en salud mental. La pandemia, las restricciones, la incertidumbre y las pérdidas nos afectaron de distintos modos y nos revelaron nuestra vulnerabilidad; el hecho de que frente a situaciones que modificaron de modo tan brusco, y en ocasiones doloroso, nuestras vidas, generó que aparecieran molestias o síntomas emocionales, anímicos, psicológicos. Muchas personas experimentaron más miedos que de costumbre, dolores o molestias físicas, irritabilidad, insomnio o decaimiento.
Como contrapartida hemos visto que se insinuó una mayor apertura para hablar de la salud mental. Los medios de comunicación se hicieron eco de una realidad compartida por mucha gente y reflejaron los problemas de artistas y deportistas famosos, quienes compartieron sus dolencias y necesidades.
Así como nuestra vulnerabilidad quedó expuesta, también se reveló la importancia de hablar de lo que nos pasa, del alivio y la ayuda que representa compartir con amigos, familiares o profesionales nuestras dolencias.
Desde Proyecto Suma nos proponemos hacer realidad la consigna de “Atención para todos” pero no sólo la profesional (sin vergüenza, miedos, burocracias que la obstaculicen), también incentivando el prestarnos atención y el llamar la atención acerca de la importancia de escuchar a quien padece, de hablar y compartir lo que nos pasa.
Proyecto Suma, junto con VMLY&R, impulsa la campaña “Todos somos de riesgo”. Porque todos podemos ver afectada nuestra salud mental, tengamos la edad que tengamos, con las defensas bajas o altas, con o sin problemas de salud previos. Y a todos nos hace bien hablar y compartir con otros nuestros problemas.
Como cada 1 de octubre desde 1990, conmemoramos el Día Internacional de las Personas Mayores. En esta oportunidad, el lema elegido por la Asamblea General de las Naciones Unidas es “Equidad digital para todas las edades”, el cual hace hincapié en la necesidad de que todas las personas tengan acceso y una participación significativa en el mundo digital.
El contexto de emergencia sociosanitaria declarado hace ya más de un año atrás puso en evidencia aún más las desigualdades en la conectividad, la presencia de estereotipos y prejuicios asociados a las personas mayores en torno a la digitalización como también la necesidad de ampliar los programas y recursos orientados a favorecer su integración digital. Aquí se torna fundamental el diseño de políticas públicas que brinden programas de educación con perspectiva gerontológica, la gestión de recursos y alternativas como así también los marcos jurídicos necesarios para garantizar la privacidad y la seguridad de las personas en el mundo digital.
El lema de este año nos invita, a todos los sectores, a continuar trabajando en pos de disminuir la brecha digital existente respecto al acceso y al conocimiento de los avances tecnológicos como así también aprovechar los beneficios que estos progresos pueden aportar a los desafíos que despierta el envejecimiento a nivel mundial con el objetivo de favorecer la calidad de vida de las personas mayores, las de sus familias y comunidades.
Desde el dispositivo de Adultos Mayores de Proyecto Suma, continuamos acompañando a las personas en su participación en actividades virtuales. En este trayecto sumamos un taller de Herramientas Digitales en el que las personas mayores muestran un gran interés y capacidad de aprendizaje. Adaptación, flexibilidad, apropiación de los espacios, atravesamiento de los obstáculos y capitalización de la experiencia y de los conocimientos son algunas de las cualidades que evidenciamos y les compartimos con la voz de sus protagonistas.
Lic. Cecilia Yastremiz y Lic. Belén García, integrantes del dispositivo Adultos Mayores.
Bibliografía: https://www.un.org/es/observances/older-persons-day
En junio y julio se ha llevado a cabo desde el Área de Pares de Proyecto Suma una nueva versión el Programa Genera, Grupo de Encuentro y reflexión sobre Esperanza, Recuperación y Autoestigma. Este programa, que se realiza en la institución desde el año 2014, es una intervención sistematizada, creada y desarrollada para acompañar y favorecer los procesos de recuperación de personas con padecimiento mental.
La novedad es que este año, por las características particulares de la situación de pandemia, se ha realizado la primera versión on line del programa. Con la participación de usuarios de los dispositivos Hospital de Día y Recuperación en Comunidad, se ha podido sostener, utilizado las herramientas que nos provee la tecnología, una actividad que ha abierto un espacio novedoso, de diálogo y colaboración entre profesionales, pares y usuarios acerca de las consecuencias del estigma y el autoestigma en relación al padecimiento mental.
La continuidad del trabajo realizado vía Zoom por el área de pares durante el 2020 permitió replantear la tarea en función de los nuevos desafíos que este momento nos impone: pensar más allá de la pandemia, apostar a los vínculos más allá de la distancia física necesaria, seguir aprendiendo y sosteniendo la vitalidad del aprender con otros.
El compromiso de los usuarios con la propuesta, su activa participación, nos habilita hoy para pensar, explorar y sumar nuevas formas de trabajo a las que el área viene realizando desde 2012.
La propuesta es siempre pensar juntos comprometidos con la riqueza que deriva de entrelazar saberes -de
profesionales, usuarios y pares- y enriquecernos mutuamente en el proceso.
Programa Genera: Descripción
El Programa consta de 6 encuentros co coordinados por profesionales y pares. Los 4 primeros siguen pautas similares:
El quinto encuentro es de temática abierta y se abordan aquellos temas y problemáticas que los participantes quieran profundizar a partir de la información recibida y de las reflexiones compartidas en los primeros encuentros.
En el sexto y último se realiza un breve resumen de las temáticas abordadas, una evaluación del taller por parte de los participantes y propuestas para seguir.
Tabla 1:
Programa del taller
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Encuentros |
Video |
Guión |
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Primero |
Video-testimonio de personas en |
Recuperación ¿Qué es y qué no es? La importancia de los testimonios en primera Usuarios: Expertos por experiencia Asociaciones de usuarios |
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Segundo |
Testimonio de persona en recuperación de depresión |
La perspectiva de la recuperación personal y los La organización de los servicios La relación equipo/ usuario En la relación del usuario consigo mismo (esperanza, autonomía, sentido El valor de los pares y la ayuda mutua: De la soledad a la solidaridad |
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Tercero |
Testimonio de persona en |
Estigma y Autoestigma: Estrategias Recuperar o transformar Recuperar o construir |
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Cuarto |
Video “El perro negro” |
Pilares de la recuperación. Esperanza, respeto, responsabilidad, empoderamiento La autonomía como red Resumen de temas surgidos en el taller para profundizar |
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Quinto |
Sin video. |
Profundización de temas que hayan ¿Qué puedo hacer yo en relación al estigma? La autorrevelación Role playing en relación al tema |
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Sexto. |
Sin video |
Resumen de la temática del taller: Encuesta: ¿Para qué me sirvió el taller? ¿Qué cambiaría del taller? Reflexiones y propuestas para seguir. |
Autoras del artículo:
Lic. Carmen Cáceres y Lic. Norma Geffner
Más información:
Agrest, M., Geffner, N. y Garber-Epstein, P. (2017). Recuperación, un concepto de frontera (Parte I). Perspectivas internacionales. Vertex, Revista Argentina de Psiquiatría, 28, 338-343.
Agrest, M., Cáceres, C. y Geffner N (2021) La recuperación: ¿Qué es la recuperación en el campo de la Salud Mental? Enciclopedia Argentina de Salud Mental, sexta edición. Fundación Aiglé.
Geffner, N. y Agrest, M. (2019). Programa Genera. Haceres Colectivos: Investigaciones y Experiencias en Salud Mental y Adicciones en Argentina. Ministerio de Salud y Desarrollo Social de la Nación. Recuperado de
http://www.msal.gob.ar/images/stories/bes/graficos/0000001617cnt- 2019-10_haceres-colectivos.pdf .
Geffner, N y Agrest, M. (2021). Estudio sobre el estigma percibido y el estigma experimentado según los usuarios de servicios de salud mental en la Ciudad de Buenos Aires: su impacto en la recuperación. Revista Iberoamericana de Psicología, 14(2).
Geffner, N., Zalazar, V., Castro Valdez, J., Mascayano F.y Agrest, M. (2017). Revisión de programas anti-estigma y a favor de la recuperación. Acta Psiquiátrica y Psicológica de América Latina, 63(3), 189-202
¿Qué sucesión de fallas y limitaciones hizo posible ese brutal y horrible encuentro entre una persona que tiene un padecimiento mental y un policía que frente a eso no supo más que disparar un arma sobre él? ¿Cuántas cosas tuvieron que pasar antes para que ese encuentro sea posible? ¿Cuántas de las que pasaron después, cuando debatimos acerca del triste acontecimiento, no son más que un reflejo de aquellas que se fueron hilvanando y permitieron ese encuentro?
El presupuesto que se dedica a la salud mental en nuestro país, histórica e independientemente del color político de quien gobierne, es mucho menor que el recomendado por la OMS y está dedicado especialmente al sostén de los hospitales monovalentes o de especialidad.
Ese relegamiento no es ajeno al estigma social sino que responde, justamente, a lo que se llama “estigma estructural”, a la idea de que hay vidas que valen menos que otras y, por lo tanto, los Estados y las organizaciones no dedican mayores esfuerzos o presupuestos para ellas.
En ese encuentro en Exaltación de la Cruz, que fue en realidad un desencuentro, se dieron cita la falta de formación para situaciones como esta de las fuerzas de seguridad, el difícil acceso a dispositivos asistenciales, la falta de formación de agentes de salud y de creación de instancias de ayuda a la medida de las problemáticas existentes, las pobres campañas de prevención y concientización, el secreto y la vergüenza que flota sobre quienes tienen un padecimiento mental y sus familias, el uso peyorativo y estigmatizante de los términos vinculados con la salud mental y tantos otros determinantes sociales, culturales y políticos.
El tratamiento mediático de esta triste noticia no acudió a la cita pero la esperaba con sus miserias, su gusto por la grieta, sus aseveraciones proferidas con soberbia pero sin la formación o información necesaria, su falta de empatía con el sufrimiento de miles o millones de personas -máxime cuando no son públicas y están sumidas en la pobreza- y su vocación de profundizar prejuicios y miradas estereotipadas que vinculan padecimiento mental y violencia. Por supuesto, que hay excepciones.
En las mismas páginas en las que leímos en estos días acerca de este acontecimiento y de un hombre que lucha por su vida y su madre que lo acompaña con su amor de madre y su llanto, leímos también que algunos atletas que participan de los Juegos Olímpicos Tokio 2020 se animaron a decir que tenían algún problema de salud mental.
Esa tendencia se suma a la de muchas “celebridades” que vienen desde hace un tiempo contándonos acerca de sus padecimientos e invitando a que deje de ser un tabú hablar de ello.
Al mismo tiempo que advertimos sobre la presencia del estigma y los prejuicios, vemos que hay un gran movimiento que permitirá -esperemos- terminar finalmente con acontecimientos como el que nos convoca hoy a escribir estas líneas. Y nos mueve a recordar que la asociación entre problemas de salud mental y violencia es mucho menor que la que normalmente se cree o nos hacen creer y que es mucho más habitual que quienes tengan un padecimiento mental sean víctimas de la violencia que perpetradores.
Comisión Directiva
Proyecto Suma
Considerando que el envejecimiento poblacional es un fenómeno global y multigeneracional que se profundizará con el tiempo, cuyos rasgos se expresan en el plano económico, político, cultural y, por ende, en el de los derechos1;
Teniendo en cuenta que Argentina y el resto de los países de América Latina se encuentran en una clara transición demográfica hacia el envejecimiento, y se estima que las personas mayores en breve representarán el 20% del total poblacional, entre las cuales la mayoría son mujeres2;
Advirtiendo que según la “Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores de Argentina (ENCAVIAM, 2024)” sólo el 10% de la población de personas de 60 a 74 años y el 40% de las de 75 y más años, sufren alguna enfermedad que les genera dependencia3, e infiriendo en consecuencia que el 90% de las personas de entre 60 y 75, y el 60% de todas las demás no las padecen;
Asumiendo que todas las personas mayores son pilares de la sociedad, aportan a la comunidad su sabiduría, experiencia y productividad, tanto como su dinero con el pago de impuestos, servicios y bienes;
Recordando lo establecido en los “Principios de las Naciones Unidas en favor de las Personas de Edad (1991); la Proclamación sobre el Envejecimiento (1992); la Declaración Política y el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (2002); y señalando que la Asamblea General de las Naciones Unidas designa el 15 de junio como el “Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez” (Res. 66/127);
Resaltando que la propia “Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores” de la Organización de Estados Americanos (OEA) define a la vejez como un proceso gradual que se desarrolla durante el curso de vida y que conlleva cambios biológicos, fisiológicos, psico-sociales y funcionales de variadas consecuencias, en interacciones dinámicas y permanentes entre el sujeto y su medio, sin que estas alteraciones constituyan por sí mismas una enfermedad, que la Convención establece el deber de erradicar los viejismos, entre los cuales se encuentra la asociación acrítica de la vejez como enfermedad, y la comprende como una construcción sociocultural;
Advirtiendo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene la intención incluir a la vejez como una enfermedad en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados (International Code of Diseases – ICD) en su nueva edición, que debería publicarse en enero de 2022;
Reconociendo la clara contradicción de esta medida con lo que la misma OMS ha establecido en su Resolución de diciembre de 2020, en la cual proclamó la “Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030)”, en consonancia con la “Estrategia Mundial de la OMS sobre el Envejecimiento y la Salud”, con los “Planes de Acción Internacional de las Naciones Unidas para el Envejecimiento” y los “Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030” de las Naciones Unidas4.
Reiterando que, conforme a la “Convención Interamericana” mencionada, el envejecimiento saludable es un proceso continuo de optimización de oportunidades para mantener y mejorar la salud física y mental, la independencia y la calidad de vida a lo largo de la vida”.
Las entidades firmantes DECLARAMOS:
No se debe considerar a la Vejez como enfermedad en el International Code of Diseases:
1) Es un error conceptual. Durante vejez, al igual que en las demás etapas del ciclo vital, se producen modificaciones bio-psico-social sin que per se constituyan lesiones o trastornos que la OMS define como enfermedad5;
2) Su inclusión no cuenta con bases científicas cuantitativas y cualitativas sólidas;
2) Consolida un concepto falso en torno a esta etapa de la vida;
3) Promueve estereotipos y prejuicios negativos, sumamente difíciles de revertir una vez que se naturalizan;
4) Fomenta el desarrollo de creencias, conductas, prácticas sociales y discursivas, políticas económico-sanitarias y legislaciones “viejistas”, es decir, discriminatorias de las personas solo a causa de ser mayores.
POR LO TANTO:
Rechazamos enfáticamente la inclusión de la vejez como enfermedad dentro del International Code of Diseases (ICD);
Instamos a las entidades internacionales, a los Estados y a la comunidad a realizar las acciones pertinentes para prevenir, erradicar y sancionar todo viejismo cultural, ya que las personas mayores tienen la misma dignidad, derechos y libertades fundamentales que todas las demás.
#BastaDeViejismoCortemosConLaDiscriminación
#VejezNoEsEnfermedad
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Notas
1. DABOVE, M. I.; Derecho de la Vejez. Fundamentos y alcances, 1 ed. 1 reimp., Buenos Aires, Astrea, 2021, p. 36 a 47.
2. ROFMAN, R. Y APELLA, I.; “Los años no vienen solos. Oportunidades y desafíos económicos de la transición demográfica en Argentina”, 2014, https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/documento_sobre_envejecimiento_y_ desafios_economicos_en_argentina.pdf; OLIVERI, M. L.; Envejecimiento y atención a la dependencia en Argentina, 2020. https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/Envejecimiento-y-atencion-a-la-dependencia-en-argentina.pdf Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores 2012 (ENCAVIAM), Buenos Aires, INDEC, 2014.
3. Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores 2012 (ENCAVIAM), Buenos Aires, INDEC, 2014. Disponible en: https://www.indec.gob.ar/ftp/cuadros/sociedad/encaviam.pdf
4. OMS, 2020, https://www.who.int/es/initiatives/decade-of-healthy-ageing
5. OMS, 2006, Constitución de la Organización Mundial de la Salud, 45, http://www.who.int/governance/eb/who_ constitution_sp.pdf.
El 10 de junio de 2021 tuvo lugar el lanzamiento oficial de un conjunto de documentos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para impulsar la transformación de la atención en salud mental mundial en la dirección de ser más respetuosos de los derechos de las personas que requieren estos servicios y orientar la atención hacia la recuperación. El corazón de la propuesta incluye pasar de contar con servicios basados en los hospitales a servicios basados en la comunidad. La idea no puede decirse que sea novedosa ni original; no por ello se ha implementado en demasiados lugares de nuestro planeta. Proyecto Suma se encuentra perfectamente alineada con esta visión y se suma a la promoción de este enfoque.
Sir Norman Lab fue el presentador del evento de lanzamiento, que contó con una decena de invitados que relataron el modo en que esta nueva propuesta de la OMS los estaba guiando en su trabajo diario, y que puede verse en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=Rl_Ad-Cfm_M.
El “paquete” de documentos lanzados por la OMS incluye una guía general y siete guías técnicas específicas para aplicar el modelo de centramiento en la persona y del enfoque basado en derechos a diferentes instancias: 1) los servicios para personas en crisis, 2) los servicios hospitalarios, 3) los servicios más próximos y en conexión con la comunidad, 4) el apoyo de pares, 5) servicios de apoyo para la vivienda, 6) redes generales de servicios de salud mental y, 7) servicios que promueven la ayuda domiciliaria o en espacios públicos en el seno de la comunidad.
Para cada tipo de servicio, se presentan experiencias particularmente bien alineadas con la propuesta de la OMS. Por ejemplo, para el caso de los servicios hospitalarios se relatan experiencias de centros de puertas abiertas en Noruega, Alemania y Suiza, con pocas camas, atención personalizada y decisiva participación de los usuarios en la planificación de su tratamiento. Para el apoyo de pares se destacan tres experiencias: 1) los grupos de escuchadores de voces (“Hearing Voices Groups”), el grupo “USP Kenya” y “Peer Support South East Ontario (PSSEO) – Transitional Discharge Model”). Los lugares donde tienen lugar las experiencias son variados, los desafíos son compartidos así como las formas creativas de dar respuesta a los problemas que se les plantean.
Es importante señalar el modo en que la OMS está conceptualizando los avances en materia de provisión de servicios de salud mental a nivel mundial para quedar en línea con los principios básicos de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) promulgados por Naciones Unidas en 2006. Primero, destacando los servicios que pueden funcionar como modelo para que otros los imiten, en la comprensión de que mundialmente existen servicios en funcionamiento que logran compatibilizar las necesidades de atención, las exigencias clínicas, las restricciones presupuestarias y los marcos normativos con los principios generales de respeto de derechos y la promoción de la recuperación. Segundo, haciendo cada vez más lugar a voces críticas de la atención tradicional y promoviendo un nuevo balance entre los saberes profesionales y los saberes experienciales. No habrá respeto de los principios de la CDPD sin un cuidado especial por el equilibrio entre los diferentes tipos de saberes y, finalmente, sin el respeto irrestricto de todas las personas en cualquier circunstancia.
Si bien no se recopilaron experiencias de Argentina en estos documentos y, a excepción de la actual directora de Salud Mental de la OMS (Devora Kestel) y de Itzhak (Tuncho) Levav, tampoco participaron argentinos en la preparación de estos documentos, Proyecto Suma y muchas otras iniciativas sintonizan con estos principios y pueden dialogar con las experiencias reseñadas por la OMS. La lectura de estas recomendaciones es muy recomendable junto con la tarea que viene realizando la Red de Buenas Prácticas en Salud Mental para recopilar experiencias similares a lo largo de nuestro país y también en otros países y regiones.
Autor: Lic. Martín Agrest, coordinardor del Área Investigación de Proyecto Suma
Naomi Osaka, una gran tenista profesional ganadora de torneos llamados “mayores”, comunicó que venía sufriendo una depresión desde hacía varios años y eso la había limitado para enfrentar a la prensa durante Roland Garros. Los medios tomaron el tema de la salud mental con profesionalismo.
Guía de comunicación responsable en Salud Mental – Proyecto Suma
Recientemente, a propósito de lo sucedido con la extraordinaria tenista Naomi Osaka, dos muy buenas notas en medios periodísticos muestran formas acertadas de hablar del tema de la salud mental. Osaka fue multada en el torneo Roland Garros por no asistir a la conferencia de prensa, aunque en un primer momento no aclaró los motivos por los que había tomado la decisión.
Fue con posterioridad que manifestó que desde hacía tres años venía sufriendo una depresión, que, entre otras cosas, le dificultaba enfrentar a la prensa.
Luego de la explicitación de su dolencia, la reacción de los organizadores fue muy alentadora y se publicó en la página oficial de Wimbledon: “La salud mental es un tema muy desafiante que merece nuestra mayor atención. Es complejo y personal… lo que afecta a un individuo no necesariamente afecta a otro. Felicitamos a Naomi por compartir en sus propias palabras las presiones y ansiedades que está sintiendo y nos identificamos con las presiones únicas que los jugadores de tenis pueden enfrentar.”
Y se comprometieron a “promover la salud mental y el bienestar de los y las jugadoras “a través de nuevas acciones” para mejorar la experiencia de los protagonistas en cada uno de los campeonatos”. Otras y otros tenistas reaccionaron apoyando a Osaka, diciendo cosas muy positivas tales como: “Fue muy valiente con esta decisión” y “Me hubiera gustado abrazarla porque sé lo que se siente.”
La depresión es un trastorno mental que, de acuerdo al último censo nacional especializado, sufre aproximadamente el 9% de la población Argentina en algún momento de su vida.
En el mundo, 300 millones de personas se estima que sufrirán de depresión en un año. Y, muchas de ellas no pedirán ayuda ni le dirán a sus seres queridos cercanos cómo se están sintiendo.
El silencio, el aislamiento para ocultar el dolor y la imposibilidad de contar con ayuda pueden hacer de la depresión una experiencia aún más compleja y difícil. Esto mismo, incluso con dificultades adicionales, le sucede también a deportistas de elite y a personas de gran notoriedad pública.
Por eso, hace tiempo que algunas de estas personas aprovechan su notoriedad para ayudar a otros y alertar sobre los riesgos de no pedir ayuda. Del mismo modo, el periodismo tiene la responsabilidad de comunicar estos temas sin sensacionalismo, ubicando estas dificultades como algo que nos puede pasar a todos, facilitando y fomentando el poder hablar más abiertamente de estas experiencias, alentando la búsqueda de ayuda y, fundamentalmente, ofreciendo un panorama alentador sobre las posibilidades de tratamiento y recuperación.
Las guías de comunicación responsable sugieren, asimismo, incluir la voz de las propias personas afectadas por el padecimiento (algo que estos medios hicieron) y también colocar referencias para poder realizar consultas gratuitas (algo que en este caso habría faltado).
¡Gracias, Naomi y a quienes colaboran por sacar a la depresión, y a los trastornos mentales en general, del mundo de la debilidad y del reino del silencio!
Dos de los artículos periodísticos que abordaron el caso:
https://www.pagina12.com.ar/345812-naomi-osaka-entre-la-exposicion-y-los-problemas-de-salud-men
Autor: Lic. Martín Agrest, coordinardor del Área Investigación de Proyecto Suma
Este lunes 14, iniciamos el Volúmen II de Salud Mental Urbana junto a Romina Quercia, doctora en Medicina (UBA), especialista en enfermedades infecciosas. Fellow en ID y retrovirus de British Columbia, Canadá; PhD, en Biología Molecular y Virología de la Universidad Sorbonne; master en Global Health, de la Universidad de Harvard.
En la actualidad, Quercia está abocada a enfermedades infecciosas focalizadas en Covid-19, HIV y Hepatitis B y C, en el Chelsea and Westminster Hospital. También se desempeña en el St. Stevens AIDS Trust. Realiza ciencia, investigación y desarrollo de antivirales. Además colabora en la unidad de investigación para vacunas contra el coronavirus. En su centro son vacunados 2.500 pacientes por semana.
Por qué una nueva edición de SMU
Ganar perspectiva para profundizar la creatividad; la participación; y el cuidado, mutuo y colectivo. Reflexionar junto a especialistas del campo de la salud / salud mental residentes en otras latitudes. E intentar, una vez más, que las experiencias y los saberes plurales nos aproximen a un destino común: superar la pandemia siendo todos parte de la solución.
Te damos la bienvenida a una nueva edición de Salud Mental Urbana. Te proponemos que nos acompañes tal como hiciste el año pasado. Que juntos sumemos más voces al diálogo que tendremos en vivo todos los lunes, a las 20:30 horas (ARG).
A un año del lanzamiento de nuestra campaña Salud Mental Urbana, desde Proyecto Suma entendemos que estamos en otra etapa histórica. Las paredes sobre las que proyectamos mensajes con la idea de continuar “encontrándonos” en aquel afuera temido y prohibido dejaron de tener ese significado -lo que permanecía; la promesa de un encuentro-. Parte de ese cambio sucedió en la medida en que las restricciones fueron cediendo, aunque, vale recordarlo, no siempre por cuestiones estrictamente sanitarias.
Desde el próximo lunes, en vivo a las 20:30, nos proponemos acompañarte. Acompañarnos. Nuestra apuesta es recrear, a partir del diálogo, posturas activas, críticas, cuidadosas y de fundado optimismo.
En Proyecto Suma pensamos que lo que da libertad no es relajar las restricciones, las cuales, en mayor o menor medida, siempre existen. Sino comprender los riesgos y modos de cuidarse y de vivir con las condiciones que hoy nos impone la pandemia, empoderar el futuro y abandonar la comparación obsesiva con esa normalidad perdida, que, por otra parte, descubrimos “fallida” y anormal.
No hay salud sin salud mental. No hay salud mental sin comunidad. Te esperamos.
La pandemia por Covid-19 no da tregua en buena parte del mundo y sus consecuencias psicológicas han sido tanto extensamente comentadas como investigadas.
Los debates en muchos países no han estado exentos de posiciones encontradas en torno a la búsqueda diferentes réditos políticos de unos grupos por sobre otros. Las muertes directamente asociadas al coronavirus, el impacto emocional de la pandemia y/o de las medidas de aislamiento o de distanciamiento físico e, inclusive, las tasas de suicidio han pasado a ser campos de batalla simbólicos que unos quieren maximizar o minimizar según la conveniencia del caso.
Recientemente, una serie de notas y de estudios sobre el suicidio en tiempos de pandemia reavivaron la polémica que en un mundo ideal no debiera existir.
Este no es un tema sobre el que hacer comentarios sin rigor para que alguien pague un mayor costo político. Las afirmaciones sin fundamento de un supuesto aumento en la tasa de suicidios no solo son falsas, sino que podrían ser una sutil manera de alentar una profecía que se autocumpla.
En abril de este año, un grupo de investigadores liderados por Jane Pirkis (de la Universidad de Melbourne, Australia), muy destacada entre otras cuestiones por sus desarrollos sobre la evaluación de los procesos de recuperación en el campo de la salud mental, publicaron una notable investigación sobre qué había pasado con las tasas de suicidio en 21 países del mundo antes y después del inicio de la pandemia.
Su conclusión fue clara: en los países estudiados (que incluyen a Australia, Austria, Canadá, Estados Unidos, Chile, Ecuador, México, Perú, Brasil, Rusia, España, etc.) la variación de la tasa fue nula o con tendencia al descenso.
A propósito de este estudio, The Lancet Psychiatry publicó un editorial en donde se realizan algunas afirmaciones que sintetizan el consenso alcanzado en el tema:
1. Se rechaza el uso de las estadísticas de suicidio con fines políticos, sin desconocer que quienes gobiernan están encargados de velar por la mitigación de los factores económicos y sociales que pudieran incrementar los riesgos de suicidio;
2. Se desalientan las narrativas simplificadas que reducen las complejidades del padecimiento mental a la contabilización de muertes, al tiempo que se valora la importancia de las experiencias singulares siempre y cuando no persigan objetivos sensacionalistas;
3. Se enfatiza que estamos en un momento histórico en el cual aún predomina la incertidumbre, con lo cual es imprescindible contar con sistemas de monitoreo efectivos en base a los que orientar recursos y tomar decisiones. En este sentido, el desafío es lograr que se formulen e implementen políticas para prevenir el suicidio así sea que en estos tiempos tan complejos su tasa pueda haber descendido.
Proyecto Suma está comprometido con la salud mental y el bienestar de las personas, promueve acciones y campañas en favor de la recuperación, y adhiere al no uso político de temas tan sensibles como el riesgo de suicidio.
Autor: Lic. Martín Agrest, coordinardor del Área Investigación de Proyecto Suma
