Considerando que el envejecimiento poblacional es un fenómeno global y multigeneracional que se profundizará con el tiempo, cuyos rasgos se expresan en el plano económico, político, cultural y, por ende, en el de los derechos1;
Teniendo en cuenta que Argentina y el resto de los países de América Latina se encuentran en una clara transición demográfica hacia el envejecimiento, y se estima que las personas mayores en breve representarán el 20% del total poblacional, entre las cuales la mayoría son mujeres2;
Advirtiendo que según la “Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores de Argentina (ENCAVIAM, 2024)” sólo el 10% de la población de personas de 60 a 74 años y el 40% de las de 75 y más años, sufren alguna enfermedad que les genera dependencia3, e infiriendo en consecuencia que el 90% de las personas de entre 60 y 75, y el 60% de todas las demás no las padecen;
Asumiendo que todas las personas mayores son pilares de la sociedad, aportan a la comunidad su sabiduría, experiencia y productividad, tanto como su dinero con el pago de impuestos, servicios y bienes;
Recordando lo establecido en los “Principios de las Naciones Unidas en favor de las Personas de Edad (1991); la Proclamación sobre el Envejecimiento (1992); la Declaración Política y el Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (2002); y señalando que la Asamblea General de las Naciones Unidas designa el 15 de junio como el “Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez” (Res. 66/127);
Resaltando que la propia “Convención Interamericana sobre la Protección de los Derechos Humanos de las Personas Mayores” de la Organización de Estados Americanos (OEA) define a la vejez como un proceso gradual que se desarrolla durante el curso de vida y que conlleva cambios biológicos, fisiológicos, psico-sociales y funcionales de variadas consecuencias, en interacciones dinámicas y permanentes entre el sujeto y su medio, sin que estas alteraciones constituyan por sí mismas una enfermedad, que la Convención establece el deber de erradicar los viejismos, entre los cuales se encuentra la asociación acrítica de la vejez como enfermedad, y la comprende como una construcción sociocultural;
Advirtiendo que la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene la intención incluir a la vejez como una enfermedad en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades y Problemas de Salud Relacionados (International Code of Diseases – ICD) en su nueva edición, que debería publicarse en enero de 2022;
Reconociendo la clara contradicción de esta medida con lo que la misma OMS ha establecido en su Resolución de diciembre de 2020, en la cual proclamó la “Década del Envejecimiento Saludable (2021-2030)”, en consonancia con la “Estrategia Mundial de la OMS sobre el Envejecimiento y la Salud”, con los “Planes de Acción Internacional de las Naciones Unidas para el Envejecimiento” y los “Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030” de las Naciones Unidas4.
Reiterando que, conforme a la “Convención Interamericana” mencionada, el envejecimiento saludable es un proceso continuo de optimización de oportunidades para mantener y mejorar la salud física y mental, la independencia y la calidad de vida a lo largo de la vida”.
Las entidades firmantes DECLARAMOS:
No se debe considerar a la Vejez como enfermedad en el International Code of Diseases:
1) Es un error conceptual. Durante vejez, al igual que en las demás etapas del ciclo vital, se producen modificaciones bio-psico-social sin que per se constituyan lesiones o trastornos que la OMS define como enfermedad5;
2) Su inclusión no cuenta con bases científicas cuantitativas y cualitativas sólidas;
2) Consolida un concepto falso en torno a esta etapa de la vida;
3) Promueve estereotipos y prejuicios negativos, sumamente difíciles de revertir una vez que se naturalizan;
4) Fomenta el desarrollo de creencias, conductas, prácticas sociales y discursivas, políticas económico-sanitarias y legislaciones “viejistas”, es decir, discriminatorias de las personas solo a causa de ser mayores.
POR LO TANTO:
Rechazamos enfáticamente la inclusión de la vejez como enfermedad dentro del International Code of Diseases (ICD);
Instamos a las entidades internacionales, a los Estados y a la comunidad a realizar las acciones pertinentes para prevenir, erradicar y sancionar todo viejismo cultural, ya que las personas mayores tienen la misma dignidad, derechos y libertades fundamentales que todas las demás.
#BastaDeViejismoCortemosConLaDiscriminación
#VejezNoEsEnfermedad
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Notas
1. DABOVE, M. I.; Derecho de la Vejez. Fundamentos y alcances, 1 ed. 1 reimp., Buenos Aires, Astrea, 2021, p. 36 a 47.
2. ROFMAN, R. Y APELLA, I.; “Los años no vienen solos. Oportunidades y desafíos económicos de la transición demográfica en Argentina”, 2014, https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/documento_sobre_envejecimiento_y_ desafios_economicos_en_argentina.pdf; OLIVERI, M. L.; Envejecimiento y atención a la dependencia en Argentina, 2020. https://publications.iadb.org/publications/spanish/document/Envejecimiento-y-atencion-a-la-dependencia-en-argentina.pdf Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores 2012 (ENCAVIAM), Buenos Aires, INDEC, 2014.
3. Encuesta Nacional sobre Calidad de Vida de Adultos Mayores 2012 (ENCAVIAM), Buenos Aires, INDEC, 2014. Disponible en: https://www.indec.gob.ar/ftp/cuadros/sociedad/encaviam.pdf
4. OMS, 2020, https://www.who.int/es/initiatives/decade-of-healthy-ageing
5. OMS, 2006, Constitución de la Organización Mundial de la Salud, 45, http://www.who.int/governance/eb/who_ constitution_sp.pdf.
El 10 de junio de 2021 tuvo lugar el lanzamiento oficial de un conjunto de documentos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para impulsar la transformación de la atención en salud mental mundial en la dirección de ser más respetuosos de los derechos de las personas que requieren estos servicios y orientar la atención hacia la recuperación. El corazón de la propuesta incluye pasar de contar con servicios basados en los hospitales a servicios basados en la comunidad. La idea no puede decirse que sea novedosa ni original; no por ello se ha implementado en demasiados lugares de nuestro planeta. Proyecto Suma se encuentra perfectamente alineada con esta visión y se suma a la promoción de este enfoque.
Sir Norman Lab fue el presentador del evento de lanzamiento, que contó con una decena de invitados que relataron el modo en que esta nueva propuesta de la OMS los estaba guiando en su trabajo diario, y que puede verse en el siguiente link: https://www.youtube.com/watch?v=Rl_Ad-Cfm_M.
El “paquete” de documentos lanzados por la OMS incluye una guía general y siete guías técnicas específicas para aplicar el modelo de centramiento en la persona y del enfoque basado en derechos a diferentes instancias: 1) los servicios para personas en crisis, 2) los servicios hospitalarios, 3) los servicios más próximos y en conexión con la comunidad, 4) el apoyo de pares, 5) servicios de apoyo para la vivienda, 6) redes generales de servicios de salud mental y, 7) servicios que promueven la ayuda domiciliaria o en espacios públicos en el seno de la comunidad.
Para cada tipo de servicio, se presentan experiencias particularmente bien alineadas con la propuesta de la OMS. Por ejemplo, para el caso de los servicios hospitalarios se relatan experiencias de centros de puertas abiertas en Noruega, Alemania y Suiza, con pocas camas, atención personalizada y decisiva participación de los usuarios en la planificación de su tratamiento. Para el apoyo de pares se destacan tres experiencias: 1) los grupos de escuchadores de voces (“Hearing Voices Groups”), el grupo “USP Kenya” y “Peer Support South East Ontario (PSSEO) – Transitional Discharge Model”). Los lugares donde tienen lugar las experiencias son variados, los desafíos son compartidos así como las formas creativas de dar respuesta a los problemas que se les plantean.
Es importante señalar el modo en que la OMS está conceptualizando los avances en materia de provisión de servicios de salud mental a nivel mundial para quedar en línea con los principios básicos de la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad (CDPD) promulgados por Naciones Unidas en 2006. Primero, destacando los servicios que pueden funcionar como modelo para que otros los imiten, en la comprensión de que mundialmente existen servicios en funcionamiento que logran compatibilizar las necesidades de atención, las exigencias clínicas, las restricciones presupuestarias y los marcos normativos con los principios generales de respeto de derechos y la promoción de la recuperación. Segundo, haciendo cada vez más lugar a voces críticas de la atención tradicional y promoviendo un nuevo balance entre los saberes profesionales y los saberes experienciales. No habrá respeto de los principios de la CDPD sin un cuidado especial por el equilibrio entre los diferentes tipos de saberes y, finalmente, sin el respeto irrestricto de todas las personas en cualquier circunstancia.
Si bien no se recopilaron experiencias de Argentina en estos documentos y, a excepción de la actual directora de Salud Mental de la OMS (Devora Kestel) y de Itzhak (Tuncho) Levav, tampoco participaron argentinos en la preparación de estos documentos, Proyecto Suma y muchas otras iniciativas sintonizan con estos principios y pueden dialogar con las experiencias reseñadas por la OMS. La lectura de estas recomendaciones es muy recomendable junto con la tarea que viene realizando la Red de Buenas Prácticas en Salud Mental para recopilar experiencias similares a lo largo de nuestro país y también en otros países y regiones.
Autor: Lic. Martín Agrest, coordinardor del Área Investigación de Proyecto Suma
Naomi Osaka, una gran tenista profesional ganadora de torneos llamados “mayores”, comunicó que venía sufriendo una depresión desde hacía varios años y eso la había limitado para enfrentar a la prensa durante Roland Garros. Los medios tomaron el tema de la salud mental con profesionalismo.
Guía de comunicación responsable en Salud Mental – Proyecto Suma
Recientemente, a propósito de lo sucedido con la extraordinaria tenista Naomi Osaka, dos muy buenas notas en medios periodísticos muestran formas acertadas de hablar del tema de la salud mental. Osaka fue multada en el torneo Roland Garros por no asistir a la conferencia de prensa, aunque en un primer momento no aclaró los motivos por los que había tomado la decisión.
Fue con posterioridad que manifestó que desde hacía tres años venía sufriendo una depresión, que, entre otras cosas, le dificultaba enfrentar a la prensa.
Luego de la explicitación de su dolencia, la reacción de los organizadores fue muy alentadora y se publicó en la página oficial de Wimbledon: “La salud mental es un tema muy desafiante que merece nuestra mayor atención. Es complejo y personal… lo que afecta a un individuo no necesariamente afecta a otro. Felicitamos a Naomi por compartir en sus propias palabras las presiones y ansiedades que está sintiendo y nos identificamos con las presiones únicas que los jugadores de tenis pueden enfrentar.”
Y se comprometieron a “promover la salud mental y el bienestar de los y las jugadoras “a través de nuevas acciones” para mejorar la experiencia de los protagonistas en cada uno de los campeonatos”. Otras y otros tenistas reaccionaron apoyando a Osaka, diciendo cosas muy positivas tales como: “Fue muy valiente con esta decisión” y “Me hubiera gustado abrazarla porque sé lo que se siente.”
La depresión es un trastorno mental que, de acuerdo al último censo nacional especializado, sufre aproximadamente el 9% de la población Argentina en algún momento de su vida.
En el mundo, 300 millones de personas se estima que sufrirán de depresión en un año. Y, muchas de ellas no pedirán ayuda ni le dirán a sus seres queridos cercanos cómo se están sintiendo.
El silencio, el aislamiento para ocultar el dolor y la imposibilidad de contar con ayuda pueden hacer de la depresión una experiencia aún más compleja y difícil. Esto mismo, incluso con dificultades adicionales, le sucede también a deportistas de elite y a personas de gran notoriedad pública.
Por eso, hace tiempo que algunas de estas personas aprovechan su notoriedad para ayudar a otros y alertar sobre los riesgos de no pedir ayuda. Del mismo modo, el periodismo tiene la responsabilidad de comunicar estos temas sin sensacionalismo, ubicando estas dificultades como algo que nos puede pasar a todos, facilitando y fomentando el poder hablar más abiertamente de estas experiencias, alentando la búsqueda de ayuda y, fundamentalmente, ofreciendo un panorama alentador sobre las posibilidades de tratamiento y recuperación.
Las guías de comunicación responsable sugieren, asimismo, incluir la voz de las propias personas afectadas por el padecimiento (algo que estos medios hicieron) y también colocar referencias para poder realizar consultas gratuitas (algo que en este caso habría faltado).
¡Gracias, Naomi y a quienes colaboran por sacar a la depresión, y a los trastornos mentales en general, del mundo de la debilidad y del reino del silencio!
Dos de los artículos periodísticos que abordaron el caso:
https://www.pagina12.com.ar/345812-naomi-osaka-entre-la-exposicion-y-los-problemas-de-salud-men
Autor: Lic. Martín Agrest, coordinardor del Área Investigación de Proyecto Suma
Este lunes 14, iniciamos el Volúmen II de Salud Mental Urbana junto a Romina Quercia, doctora en Medicina (UBA), especialista en enfermedades infecciosas. Fellow en ID y retrovirus de British Columbia, Canadá; PhD, en Biología Molecular y Virología de la Universidad Sorbonne; master en Global Health, de la Universidad de Harvard.
En la actualidad, Quercia está abocada a enfermedades infecciosas focalizadas en Covid-19, HIV y Hepatitis B y C, en el Chelsea and Westminster Hospital. También se desempeña en el St. Stevens AIDS Trust. Realiza ciencia, investigación y desarrollo de antivirales. Además colabora en la unidad de investigación para vacunas contra el coronavirus. En su centro son vacunados 2.500 pacientes por semana.
Por qué una nueva edición de SMU
Ganar perspectiva para profundizar la creatividad; la participación; y el cuidado, mutuo y colectivo. Reflexionar junto a especialistas del campo de la salud / salud mental residentes en otras latitudes. E intentar, una vez más, que las experiencias y los saberes plurales nos aproximen a un destino común: superar la pandemia siendo todos parte de la solución.
Te damos la bienvenida a una nueva edición de Salud Mental Urbana. Te proponemos que nos acompañes tal como hiciste el año pasado. Que juntos sumemos más voces al diálogo que tendremos en vivo todos los lunes, a las 20:30 horas (ARG).
A un año del lanzamiento de nuestra campaña Salud Mental Urbana, desde Proyecto Suma entendemos que estamos en otra etapa histórica. Las paredes sobre las que proyectamos mensajes con la idea de continuar “encontrándonos” en aquel afuera temido y prohibido dejaron de tener ese significado -lo que permanecía; la promesa de un encuentro-. Parte de ese cambio sucedió en la medida en que las restricciones fueron cediendo, aunque, vale recordarlo, no siempre por cuestiones estrictamente sanitarias.
Desde el próximo lunes, en vivo a las 20:30, nos proponemos acompañarte. Acompañarnos. Nuestra apuesta es recrear, a partir del diálogo, posturas activas, críticas, cuidadosas y de fundado optimismo.
En Proyecto Suma pensamos que lo que da libertad no es relajar las restricciones, las cuales, en mayor o menor medida, siempre existen. Sino comprender los riesgos y modos de cuidarse y de vivir con las condiciones que hoy nos impone la pandemia, empoderar el futuro y abandonar la comparación obsesiva con esa normalidad perdida, que, por otra parte, descubrimos “fallida” y anormal.
No hay salud sin salud mental. No hay salud mental sin comunidad. Te esperamos.
